Ha decir verdad, me he quedado sin fuerzas. Es un agotamiento extremo, una apatía, desinterés, cansancio. Tengo sueño todo el día y no hay nada que me motive.
He perdido tres trabajos, no logro concentrarme, me distraigo y tengo miles de voces en mi cabeza que no me dejan hacer nada; me siento frustrada, triste, desanimada.
Lo único que me ha mantenido en pie (hasta ahora), es la esperanza, que su amor sea más fuerte que su ego.
He dado lo mejor que tenía y hasta más.
Me abruma la idea de pensar que nada de lo que dí valió la pena. No hago más que orar y llorar.
Realmente eso no es la vida que quería, estar en constante agonía. El no saber si está o no está o si estoy o no estoy.